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Contribución del departamento legal a la IA Generativa: Protocolos para el uso corporativo

Artículo escrito por nuestro socio Jordi Estalella y publicado originalmente en Abogacia.es en este enlace.

La incorporación de la Inteligencia Artificial Generativa (IAG) en el entorno empresarial es un paso revolucionario que promete transformar tanto las operaciones internas como las relaciones externas con proveedores, incluyendo los servicios jurídicos. Este cambio, sin embargo, conlleva la necesidad de establecer protocolos claros y efectivos para su adopción y uso. En este escenario, el departamento legal de la empresa juega un papel fundamental en la redacción y promoción de estos protocolos, garantizando que el uso de la IAG se alinee con las leyes vigentes, las mejores prácticas y la ética empresarial.

La IAG, que incluye tecnologías como el procesamiento del lenguaje natural y el aprendizaje automático, tiene el potencial de mejorar la eficiencia, impulsar la innovación y ofrecer soluciones personalizadas. Sin embargo, su uso plantea desafíos legales y éticos significativos, especialmente en áreas como la privacidad de datos, la propiedad intelectual y la responsabilidad legal.

El rol del departamento legal en la elaboración de protocolos se materializa en cuatro aspectos:

  1. Cumplimiento legal y regulatorio. El departamento legal debe asegurarse de que los protocolos de uso de la IAG cumplan con todas las leyes y regulaciones aplicables, incluyendo las relacionadas con la privacidad de datos y la propiedad intelectual.
  2. Evaluación de riesgos. Debe identificar y evaluar los riesgos legales asociados con el uso de la IAG, incluyendo posibles escenarios de responsabilidad y problemas de cumplimiento.
  3. Elaboración de directrices éticas. El departamento legal debe colaborar en la creación de directrices éticas para el uso de la IAG, asegurando que se respeten los valores y principios de la empresa.
  4. Redacción de contratos y acuerdos. Es crucial que los contratos con proveedores y clientes incluyan cláusulas específicas sobre el uso de la IAG, definiendo responsabilidades, derechos de propiedad intelectual y límites de uso.

En el proceso de implementación de los protocolos, las funciones del departamento legal son las que siguen:

  1. Formación y Sensibilización. Implementar programas de formación para empleados sobre el uso responsable y ético de la IAG.
  2. Supervisión y control. Establecer mecanismos de supervisión para asegurar el cumplimiento de los protocolos y realizar ajustes conforme evolucionen las tecnologías y regulaciones.
  3. Transparencia y privacidad. Garantizar la transparencia en el uso de la IAG y proteger la privacidad de los datos de empleados y clientes.
  4. Selección y evaluación de proveedores. El departamento legal debe participar en la selección de proveedores de IAG, asegurando que cumplan con los estándares legales y éticos de la empresa
  5. Acuerdos de confidencialidad y seguridad de datos. Establecer acuerdos robustos para proteger la confidencialidad y la seguridad de los datos compartidos con proveedores.
  6. Auditorías y revisiones periódicas. Realizar auditorías regulares para verificar que los proveedores cumplan con los protocolos y prácticas acordadas.

En el caso específico de los proveedores de servicios jurídicos externos (despachos o ALSP), el departamento legal, además de las funciones mencionadas, debe considerar de manera especial:

  1. El uso de la IAG en servicios jurídicos. El departamento legal debe guiar y supervisar cómo los proveedores de servicios jurídicos externos utilizan la IAG en su trabajo para la empresa, acordando, por ejemplo, la obligación de declarar si el asesoramiento proporcionado ha sido total o parcialmente generado por IAG. Algunas empresas españolas ya han empezado a imponer a sus firmas externas esta obligación.
  2. Confidencialidad y precisión. Asegurarse de que el uso de la IAG por parte de los proveedores jurídicos no comprometa la confidencialidad ni la precisión del asesoramiento legal.
  3. Evaluación continua de impacto. Monitorear continuamente, mediante la adopción de los mecanismos adecuados, el impacto del uso de la IAG en los servicios jurídicos para garantizar la eficacia y la conformidad a la normativa vigente.

La irrupción de la IAG en el entorno empresarial trae consigo oportunidades sin precedentes, pero también riesgos significativos. El departamento legal, al asumir un rol proactivo en la redacción y promoción de protocolos de uso de la IAG, se convierte en un pilar fundamental para navegar este nuevo panorama, asegurando que la empresa se mantenga a la vanguardia de la innovación tecnológica de manera responsable y conforme a la ley.

Estos protocolos no solo protegen a la empresa de riesgos legales y reputacionales, sino que también fortalecen su integridad y compromiso con la ética en un mundo cada vez más digitalizado y automatizado.

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